Tag Archive: Andrés Zaldívar

  1. “Quienes están desde 1973 tienen una experiencia que no debe descartarse”

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    Ana Maria StuvenCuando Zaldívar asume con 81 años la presidencia del Senado, la académica recuerda que Barros Luco gobernó hasta los 80 y Adenauer, hasta los 87.

    Hace un par de semanas, Andrés Zaldívar asumió por segunda vez la presidencia del Senado, esta vez a los 81 años, lo que lo convierte en el parlamentario más longevo en asumir el máximo cargo del Poder Legislativo desde la reinstalación del Congreso tras el régimen militar.

    Para la historiadora Ana María Stuven, directora del programa de historia de las ideas políticas de la UDP y del Instituto de Historia de la UC, la avanzada edad de nuestras autoridades políticas -hoy el ex Presidente Lagos con 79 años, hace campaña para volver a La Moneda -no es un factor gravitante para juzgar su desempeño.

     

    -¿Lo de Zaldívar es un patrón de nuestra historia política?

    -No me parece que sea un patrón que marque especialmente nuestra trayectoria republicana. El concepto de longevidad ha variado mucho a lo largo de la historia, por lo que una persona longeva hace cien años no es lo mismo que hoy, cuando la sobrevida promedio alcanza a los 81 años. Eso sería impensable incluso hace cincuenta años cuando esta no sobrepasaba los 50 años.

    -¿Hay jefes de Estado o líderes parlamentarios chilenos que hayan sido activos protagonistas de la vida pública hasta edades muy avanzadas?

    -Ha habido jefes de Estado que han gobernado siendo muy mayores, como es el caso de Joaquín Pérez, que fue presidente hasta los 70 años y luego presidente del senado a los 74. Si lo comparamos con la sobrevida de hoy, lo cual no me parece de ningún modo una medida, sería probablemente mayor que Andrés Zaldívar. Lo mismo Ramón Barros Luco, que gobernó hasta los 80 años. Eso sí que es muy anciano pensando en comienzos del siglo XXI.

    -¿ Y la familia Alessandri?

    -Es que a don Jorge le fue mal cuando quiso ser Presidente ya mayor. Y Arturo dejó de gobernar a los 70, aunque murió de 82. No creo.

    -En historia comparada, ¿qué elementos pueden destacarse en este aspecto, ya sea a nivel latinoamericano, Europa o EE.UU?

    – En el ámbito internacional hay muchos ejemplos. Konrad Adenauer dimitió a los 87 y ocupó un cargo que no sólo difícil sino también en momentos decisivos de la historia de Europa. Y también digno de hacerlo notar: el Papa Juan XXIII convocó al Concilio Vaticano II, que marcó el tránsito más decisivo hacia una modernidad católica, nada menos que a los 78 años, y dirigió la iglesia hasta a los 82.

    -¿Qué factores inciden en esta suerte de gerontocracia política?

    -Me parece que la edad cronológica deja de ser una categoría relevante en el día de hoy. Menos aún para dirigir el Senado, especialmente si pensamos que desde su origen (senatus, en latín, viene de senex, que se traduce como anciano al castellano) reconoció la sabiduría y criterio que aporta la edad como necesarios para el gobierno de la República. Hay otros criterios más importantes para un dirigente político: el conocimiento, el liderazgo, la capacidad de articular redes y equipos, su consistencia ideológica, transparencia, honestidad, servicio público y muchas otras.

    -En tiempos recientes, ¿cuánto pudo haber influido el largo paréntesis de la dictadura en la ausencia de renovación de los liderazgos políticos?

    -Efectivamente creo que ese largo paréntesis en la posibilidad de la participación política dificultó el surgimiento de generaciones de recambio y petrificó un poco los nombres de quienes fueron figuras antes de 1973. Sin embargo, me parece que quienes se mantienen desde hace años en el servicio público tienen una experiencia que, si se mantienen vigentes y conscientes de los cambios que ha sufrido el país, no debe descartarse sólo por la edad.

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  2. Carlos Huneeus por SQM: es una bomba de racimo que explotará cuando declare Martelli

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

     

    La forma en que las distintas colectividades políticas han reaccionado frente a los cuestionamientos que se les han realizado por sus militantes involucrados en presuntos casos de emisión de boletas para el financiamiento de campañas políticas, fue criticada por expertos quienes consideran que ha sido de manera defensiva e incluso hablan de parálisis de parte de partidos como la DC o la UDI.

    Las nuevas revelaciones surgidas en torno de las asesorías realizadas por el senador DC Andrés Zaldívar a Aguas Andinas, volvió a activar los cuestionamientos a la Falange, partido que ha debido enfrentar las críticas a su presidente, el senador Jorge Pizarro por las boletas entregadas por sus hijos a la empresa SQM, y que la misma minera no metálica reconoció que fueron por trabajos no realizados, y presumiblemente fueron a parar al financiamiento de campañas.

    Si bien se explicó que la situación del senador Zaldívar es distinta a la de los casos que hasta ahora se han ventilado en la prensa, ya que serían trabajos realizados de forma privada y en un período en el cual no ejercía un cargo público, sí se cuestiona la forma en que el partido, así como la UDI en su momento, ha reaccionado ante las revelaciones sobre sus militantes que se han visto envuelto en el financiamiento irregular de campañas políticas.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales, sostuvo que la manera en que han enfrentado, tanto en la DC como en general los partidos políticos que se han visto involucrados en los casos Penta y SQM, ha implicado el defenderse frente a los cuestionamientos que se les han realizado, en vez de tomar la iniciativa a través, por ejemplo, de la convocatoria de sus tribunales supremos para tratar estos casos.

    “Creo que en general los actores políticos han sido bastante defensivos respecto de este tipo de conductas, intentando primero negar que existe algún tipo de vínculo, o cuando ya se hace evidente el vínculo tratar de responder defensivamente frente a este tipo de acusaciones, intentando minimizar el tema, o hacer este tipo de declaraciones que son informes verbales, y todo lo que ha venido a continuación”.

    Fuentes señala que los partidos políticos que han visto a alguno de sus militantes involucrados en este tipo de irregularidades, no han sido lo suficientemente activos para enfrentar estos problemas, y en este sentido expone que las medidas a tomar implicarían “activar a los tribunales supremos para ver si hay algún tipo de involucramiento, suspender militancias hasta que no se resuelva el caso, y hay distintas graduaciones respecto de las decisiones que un partido pueda hacer internamente”.

    Para Carlos Huneeus, doctor en ciencia política y profesor de la Universidad de Chile, la DC está paralizada ante las revelaciones sobre sus militantes que han sido cuestionados con sus vínculos con la emisión de boletas falsas, como son los casos del diputado Roberto León y el ex embajador Marcelo Rozas, y sostiene que estas situaciones son una bomba de racimo que pueden seguir afectando a la clase política en general, y que se podrían acentuar después que la próxima semana tenga que acudir a declarar el ex recaudador de fondos de la Concertación, y quien ha sido vinculado a SQM, Giorgio Martelli.

    “No solamente la Democracia Cristiana está bastante paralizada porque aquí estamos sobre una bomba de racimo. Cuando hable el señor Martelli van a producirse más hallazgos, porque el señor Martelli o el señor Harold Correa tienen que explicarnos cómo financiaban los pagos que le hicieron a importantes personalidades políticas”.

    Pese a ello, Huneeus asegura que la situación de la DC, en particular la del senador Pizarro, no es comparable con lo sucedido en la UDI, en donde existió “un subsidio masivo e importante de parte de un grupo económico muy vinculado a ellos, centralizado en una figura tan importante como el senador Jovino Novoa”.

    El sociólogo y presidente de la fundación Nodo XXI, Carlos Ruiz hace hincapié en el desgaste en la vocación democrática de las élites políticas tras conocerse estos casos, y el hecho de cómo los han tratado de resolver, de espaldas a la ciudadanía y situándolas sólo en el ámbito judicial.

    “Lo que sí está quedando cada vez más en evidencia, es el agotamiento de la vocación democrática de las élites de la transición, porque tratar de buscar la solución o reducir algo que debería ser de deliberación pública, de deliberación ciudadana, deliberación política informada y culta, rica en definitiva, determinante está siendo secuestrada en una especie de judicialización de la discusión. Y, al revés, yo no tengo ningún reparo en que se establezcan las culpas que estén aquí involucradas”.

    Ruiz señaló además que la crisis que se ha generado con los casos de emisión de boletas falsas, ha servido para encubrir una crisis más profunda de la política nacional y que tiene que ver con la legitimidad de las instituciones que conforman el sistema, por lo que sería un error centrarse sólo en esta dimensión del problema.