El director de la Escuela de Ciencia Política UDP descarta que la posible abstención electoral se deba a la ausencia de propaganda en las veredas: “En Chile no hay franja radial y esa fue una de las propuestas de la Comisión Engel, que no pasó al Congreso, porque hay muchos intereses en no dar una acceso igualitario a los medios de comunicación”. Agrega que en otros países, sin la papelería en los espacios públicos, la gente sí acude a las urnas: “Tiene que ver con una cultura cívica, con la valoración del voto, con el tipo de campaña que hacen los actores políticos”.
A una semana de las elecciones municipales, algunos políticos –como el ex presidente socialista Osvaldo Andrade y el ex ministro de Sebastián Piñera, Cristián Larroulet– acusan “falta de clima electoral”, en referencia a la poca presencia de propaganda política en las calles. Incluso la Presidenta transmitió su inquietud por una posible abstención masiva, señalando que “ojalá la gente sepa que hay elecciones”.
Frente a este escenario, Claudio Fuentes descarta de plano el diagnóstico “simplista” de echarle la culpa a la falta de carteles y señala como factores relevantes los fracasos de las propuestas de la Comisión Engel, como también el hecho de que el 85% de los candidatos a alcaldes va a la reelección, “de modo que la oferta política no ha cambiado”.
-¿Qué significa que cambiaran las reglas del juego?
-Significa no solo un cambio paradigmático en la forma de hacer campaña, cuya demostración más obvia es la ausencia de publicidad en las calles –que nos invadía–, y también una percepción social que cree que hay poco clima electoral. Pero, a mi juicio, el ir a votar no depende de la cantidad de papelería que pongas en la calle. Tiene que ver con otros factores relevantes que muy pocas veces se analizan.
-¿Cuáles son?
-A ver, en primer lugar, en Chile no hay franja radial, la radio es muy importante, no contamina. Fue una de las propuestas que se hicieron en la Comisión Engel y no pasó al Congreso, porque hay muchos intereses en no dar un acceso más igualitario a los medios de comunicación. Otro ejemplo es el de la televisión: no es parte del debate realizar una franja televisiva. Hay una sensación de que la política molesta, pero, paradójicamente, cuando no hay una inundación de publicidad, sentimos que no hay clima electoral, lo cual es una contradicción del argumento muy fuerte.
-¿Cómo evalúa los mecanismos de generación de interés?
-Todos hablan de eso, de educación cívica en los colegios, pero nadie lo implementa, el problema es mucho más profundo. En otros países, sin esa papelería, la gente va a votar. La pregunta es por qué requerimos papeles para sentir que hay un clima electoral. Hay una contradicción muy fuerte, porque no tiene nada que ver con eso: tiene que ver con la cultura cívica, con la valoración del voto, con el tipo de campaña que hacen los actores políticos, en fin, dimensiones que no se analizan.
-Hablemos de las responsabilidades
-Yo creo que aquí hay responsabilidades de varios actores. Por un lado, los partidos políticos, ya que la oferta no ha cambiado y el 85% de los alcaldes va a la reelección; solo el 15% es nuevo. Con ese nivel de protagonismo de los alcaldes que quiere ser reelectos, la gente dice: “Bueno, es más de lo mismo”. Entonces, por defecto, los partidos tradicionales apuestan por el caballo ganador, el mismo de siempre, no apuestan por renovar la política. Y hay otros datos preocupantes: 19% de candidatas son mujeres y 28% son menores de 39 años, entonces hay una oferta muy masculina y adulta mayor: no son jóvenes, no son mujeres.
-¿Y cómo ve la irrupción de los nuevos actores políticos?
-Ellos también son parte del problema, porque van totalmente fragmentados: hoy tenemos 30 partidos, la cifra histórica más grande que hemos tenido desde el retorno a la democracia, y 12 de ellos son de izquierda extraparlamentaria, y van en 5 listas, es decir, una fragmentación total. Si quieres ser alternativa, debes coordinarte y decir “acá hay una lista de gente que quiere hacer las cosas bien”. Pero, como se están haciendo las cosas, es imposible. Lo que hacen los actores nuevos es dispararse en los pies, porque van a perder, ya que el voto es acumulativo y ganan las listas tradicionales, mientras los pequeños mueren.
-Volvamos a la “falta de clima electoral”. ¿Qué define que la gente vaya o no a las urnas?
-Los medios de comunicación dicen “la gente va a participar poco, no hay clima de campaña, ergo hay que reponer la falta de propaganda, eso explica la desafección”. Pero eso es simplista, porque en la vuelta pasada, en las municipales del 2012, hubo candidatos que no pusieron paloma y ganaron. Las palomas no son el factor que gatilla el ir a votar: es la red que tú tienes, es la capacidad de llegar a la gente, cómo llegas a esa gente, con qué ideas. Requerimos dar una vuelta al sistema político, sobre cómo se vincula con la sociedad, con los actores sociales, con los beneficios, con los territorios. Eso no está pasando.
-Desde el punto de vista de las políticas públicas, ¿qué se debería hacer?
-Generar mayores incentivos a la renovación de la política. Es un problema que en Chile las autoridades públicas, en general, lleguen al ejercicio del poder, a Presidente, por ejemplo, a los 64 años como promedio; en Europa el promedio es 48 años, y ellos tienen una sociedad envejecida. Es decir, tenemos una brecha de 20 años y si tú a los 48 años eres Primer Ministro, en Europa, como promedio, quiere decir que eres alcalde a los 30. Acá estamos lejísimo de eso. Es imperativo renovar la política, porque estamos en una sociedad relativamente joven, pero los actores políticos son muy tradicionales.
-¿Qué le parece que los políticos escondan su partido de procedencia?
-Pésimo. De hecho, en la Comisión Engel se propuso establecer como política la obligación de poner en un lugar visible el logo de los partidos, para que la gente identifique quiénes son, y en Chile estamos escondiendo el partido, salvo algunas honrosas excepciones, como Evópoli y RD, los partidos más nuevos. Pero, salvo esas excepciones, la gente esconde la política y tiene un discurso muy antipolítico: “Que se vayan ellos, nosotros no somos ellos”… Eso es muy negativo.
-¿Cómo explica ese fenómeno?
-Es simple: los políticos ven que al salir a la calle y decir de qué partidos son, los abuchean, entonces vienen con un discurso de transparencia, donde la política se personaliza. Es la política de los Robin Hood, donde cada uno se transforma en un héroe que va a ir a salvar la política. Yo creo que eso no es así, no es efectivo. Uno sabe que, en la realidad, la toma de decisiones depende mucho de los partidos que están en el Gobierno.
-El ministro Valdés hizo un guiño a la generación que no vivió la dictadura con el objetivo de explicar la desafección.
-Si dijo eso, tiene razón: los socializados en el plebiscito del 88 son los que más votan, es decir, esa experiencia los marcó y ellos están continuamente afectados, versus los que llaman “desafectados”. Pero eso, como respuesta política, no se sustenta. Independientemente de lo que tú hayas vivido como experiencia vital, la democracia debiese generar condiciones para el ejercicio democrático: no necesitas una dictadura para valorar la democracia. Hay muchas generaciones en Europa que no vivieron ni las guerras ni el Holocausto y, sin embargo, se sienten parte del sistema democrático. Eso depende de la forma en que los partidos y las autoridades se vinculan con la sociedad, y en eso está fallando el sistema político chileno. Hay que echarle la culpa a la democracia.
-¿Será alta la abstención?
-Sí. La encuesta Adimark muestra que un 24% está muy interesado y otro 24% está algo interesado. El muy interesado es bastante consistente, contamos con ese grupo; el problema es que en el 2012 ese grupo era un 50%, hoy es la mitad. Además, los “algo interesados” generalmente no van a votar. Yo creo que alrededor de un 30% irá a las urnas y después todos echarán la culpa a la falta de publicidad y de seguro promoverán que cambie la legislación, pensando que eso va a resolver el problema, pero no será así.
Hace varios años que la abstención electoral es uno de los principales temas de debate. En las últimas votaciones a nivel comunal las cifras indicaron una participación del 43% del total del padrón. Ante la incertidumbre de cuánta gente participará el 23 de octubre, los entendidos nos entregan sus vaticinios.
En Chile la participación electoral ha disminuido constantemente desde 1993. La mayor baja se percibe en 2012 con la puesta en marcha de la inscripción automática y el voto voluntario.
Según Mauricio Morales, Director del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales, el cambio hacia voto voluntario tiene una consecuencia de baja participación electoral que se ve reflejada de igual forma en otras partes del mundo, como en Suiza y Venezuela, donde también se registran cifras de participación de 40%, por lo que no es un fenómeno único en Chile.
Morales también comenta que en Chile es sustantivamente mayor la participación en los segmentos socioeconómicos altos y va descendiendo de forma acelerada en los grupos con menos recursos. “Eso se llama sesgo de clases, y es lo más preocupante”, agrega.
A modo de ejemplo, según datos entregados por el INE y el Servel, en Las Condes la participación bordea el 60% y 70%, en cambio en La Pintana se encuentra en torno al 40%. La teoría “se refleja en las cifras globales, donde los segmentos altos votan entre 15 y 20 puntos más en comparación a los bajos”, dice el académico.
Los números lo pronostican. Si desde 1993 las cifras de participación han bajado en cada elección, este 2016 podría ocurrir algo parecido. Marta Lagos, directora ejecutiva del Latinobarómetro, afirma que no hay duda que el fenómeno seguirá a la baja, pero se pregunta: ¿a qué velocidad? Según la experta, factores como falta de candidatos alternativos hace que exista un gran porcentaje de postulantes reelegidos que alejan a los ciudadanos de expresar su voto.
Las proyecciones de la participación electoral en las próximas elecciones no son positivas, los expertos coinciden en que irá a la baja.
Cristóbal Aninat, director del Magíster en Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales, afirma que la participación rondará el 40%, y lo explica con dos razones: primero, ha aumentado el desprestigio de la elite, donde el pensamiento de que “todos los políticos son iguales” es cada vez más común. En segundo lugar, las nuevas leyes han invisibilizado las campañas, disminuyendo su exposición y no generando el interés necesario.
El pronóstico de Marta Lagos es aún menor, sosteniendo que los números podrían llegar incluso al 35% de participación. Explica también que la nueva ley electoral cambió las reglas del juego pero que los candidatos siguieron con la misma lógica de antes. “Se ven los mismos carteles y palomas que antes, sólo que en lugares más reducidos. (…) no he visto a nadie intentar innovar y llamar la atención de otra manera”.
Mauricio Morales concuerda en que la participación electoral para este año bajará entre el35% y el 40% y que además que no habrá ninguna posibilidad a corto plazo para que aumente. Sin embargo, a futuro la educación cívica podría ser la solución. “Hay que corregir a los candidatos, pero también es razonable atacar el tema desde los votantes, para que desde pequeños quieran expresar sus decisiones o desconciertos mediante el voto“.
Es cierto que hay menos presencia del dinero en la política, pero también es verdad que los alcaldes que buscan la reelección tienen ahora la cancha cargada a su favor.
Una de las consecuencias no anticipadas de la reforma al sistema de financiamiento de campañas es que, al haber menos recursos disponibles para los candidatos, los desafiantes tienen más dificultades para hacerse conocidos y los alcaldes que buscan la reelección tendrán más posibilidades de lograrlo. Como siempre ocurre cuando se restringe la capacidad de hacer propaganda, los que ya controlan el mercado consolidan su posición y los nuevos actores tienen más obstáculos para ganar cuotas de mercado.
Los escándalos del financiamiento irregular de la política llevaron a que se legislara apresuradamente una serie de reformas que limitan la capacidad de los candidatos a acceder a recursos monetarios para sus campañas. La prohibición a las donaciones de empresas, la mayor regulación a las donaciones de personas naturales y donaciones propias y la mayor fiscalización del gasto han limitado sustancialmente el dinero que fluye hacia las campañas municipales.
Si bien algunos creen que eso es deseable, la falta de recursos para hacer campaña otorga una ventaja a los alcaldes en ejercicio que buscan la reelección. Como esos alcaldes ya gozan de mejor reconocimiento de nombre y han utilizado los recursos municipales para promoverse durante los años en que han ejercido su cargo, la gente los conoce más que a los desafiantes. Aunque eso pudiera significar que la gente también está más familiarizada con las debilidades y falencias de sus alcaldes, en la medida que la gente supone que los desafiantes también tendrán sus propias falencias y debilidades, los alcaldes corren con una enorme ventaja.
En democracia, las campañas sirven para que los desafiantes traten de convencer a la gente de que ellos están mejor capacitados que los titulares para ejercer el cargo. Pero cuando el voluntarismo de querer sacar el dinero de la política lleva a legislaciones apresuradas, la prohibición a que las empresas donen a las campañas y los mayores obstáculos para que los candidatos nuevos recauden fondos hacen que la cancha quede dispareja a favor de los que ya detentan el cargo. Cuando además se limita la capacidad de hacer publicidad en la calle, los desafiantes tienen un camino cuesta arriba para posicionarse como alternativas electoralmente viables. Aunque deben dejar sus cargos en el mes inmediatamente anterior a las campañas, los titulares que buscan la re-elección ya se han beneficiado de las ventajas que da ocupar el cargo por casi cuatro años.
En otros mercados, la prohibición de hacer publicidad favorece a los que ya dominan el mercado. Por ejemplo, cuando se implementan reformas que prohíben la publicidad de cigarrillos, puede disminuir la demanda en general, pero también se consolidan las cuotas de mercado de los actores que ya están presentes y son conocidos. Lo mismo ocurre en el mercado de las campañas: cuando se limita la capacidad de hacer publicidad —o se restringe la capacidad de los candidatos de recaudar fondos—, se hace más fácil que los ya ocupan cargos puedan ser reelectos.
Por cierto, cuando disminuye la participación electoral, los candidatos que van a reelección tienden a beneficiarse más que los desafiantes. Cuando menos gente vota, más fácil es que funcionen las máquinas montadas para apoyar al candidato oficial y a menudo financiadas irregularmente con recursos públicos.
Ahora bien, una alta tasa de reelección de alcaldes no es necesariamente mala. Si los alcaldes hacen bien su tarea y los electores están satisfechos, tienen sentido las tasas altas de reelección. Si un consumidor está feliz con la panadería de siempre, no tiene sentido pasar una ley para obligar a que la panadería cierre después de unos años. Si queremos mejorar la calidad de la oferta, tenemos que asegurarnos de que sea fácil para nuevas panaderías competir con las que ya existen. De igual forma, en la arena electoral, la lógica indicaría que hay que incentivar el ingreso de nuevos actores para que generen más competencia en el mercado.
Lamentablemente, la reforma al sistema de financiamiento de campañas que ha entrado en vigencia para las elecciones municipales del 23 de octubre produce los efectos opuestos. Al limitar la capacidad de los candidatos para recolectar fondos y para hacer publicidad, la reforma deja en desventaja a los candidatos nuevos. En vez de que haya más competencia, las nuevas reglas limitan la competencia. Eso terminará favoreciendo a los alcaldes titulares que buscan la reelección. Lamentablemente, esa ventaja de los titulares hará que se deprima la competencia en el mercado y que inevitablemente baje la rendición de cuentas en los gobiernos municipales. En tanto los titulares corren ahora con más ventaja, tendrán menos temor a ser castigados por el electorado en la próxima elección. Es cierto que hay menos presencia del dinero en la política, pero también es verdad que los alcaldes que buscan la reelección tienen ahora la cancha cargada a su favor.
El analista político Claudio Fuentes anticipó en conversación con Lo Que Queda del Día que, de acuerdo a los resultados de las tres últimas elecciones municipales, los comicios a desarrollarse en octubre serán un “factor relevante” para proyectar la presidencial de 2017.
De acuerdo con Fuentes, “lo interesante que ha pasado en Chile es que las elecciones municipales de 2004, 2008 y 2012 proyectaron lo que era la presidencial. En 2004 ganó la Concertación y la presidencial la ganó Bachelet, en 2008 la ganó la Alianza y después ganó Piñera y después en 2012 ganó nuevamente la Concertación y nuevamente ganó la coalición la Presidencia”.
“En las últimas tres elecciones municipales,quien gana el mayor porcentaje de votación y número de alcaldes por población gana después la presidencial, porque es el campo territorial que se utiliza para hacer la presidencial, por lo tanto, a mi juicio, por lo menos en las últimas tres elecciones sí ha sido un factor relevante para definir la presidencial”, añadió.
El académico de la Universidad Diego Portales también comentó que en esta elección hay una “mayor fragmentación: vemos más fotos incluso con gente como Mariana Aylwin, gente que no está totalmente en la carrera (presidencial), como Giorgio Jackson, (Jorge) Burgos, porque ante la crisis de liderazgo presidencial, un Gobierno que tiene la más baja cifra de representación, todos escapan del Gobierno y buscan un referente”
“Como hay mucha fragmentación vemos, por un lado, un adelantamiento de la carrera presidencial y, en segundo lugar, una fragmentación mayor de la cantidad de líderes que podrían terminar en la Presidencia, por lo tanto, yo creo que este fenómeno es bastante peculiar y no lo habíamos vivido con tanta fuerza anteriormente”, concluyó.
En esta edición de Mesa Central, Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Política, y académico de la Universidad Diego Portales y Max Colodro, profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, conversaron acerca de las declaraciones de Helia Molina sobre los vecinos de Ñuñoa y el viaje que realizó a un mes de las elecciones.
289 de los 345 alcaldes buscan un nuevo periodo al mando de sus comunas, lo que equivale a un 83,76% del total. En promedio, un 62,88% de los ediles que han ido a la reelección en las últimas cuatro elecciones ha logrado asegurar un nuevo periodo.
289 de los 345 alcaldes de todo el país dejaron sus cargos a las 00:00 horas de este viernes. La razón: todos ellos buscan un nuevo período al mando de sus municipios y hoy comienza formalmente la segunda etapa de la campaña con miras a los comicios de octubre. Así, a contar de esta jornada, se podrá desplegar propaganda a través de carteles fijos, en lugares especiales definidos por el Servicio Electoral.
De acuerdo al artículo 107 de la Ley Orgánica de Municipalidades, en caso de que un alcalde postule a la reelección o al cargo de concejal de su propia comuna, será subrogado en el cargo entre los 30 días previos a la elección hasta el día siguiente de los comicios. La misma normativa establece que el encargado de su reemplazo será el funcionario en ejercicio que le siga en orden de jerarquía dentro de la municipalidad u otro de menor rango previa autorización del concejo municipal.
La cantidad de alcaldes que va a la reelección equivale al 83,76% del total del país.En el 2000 un 90,3% buscó la reelección; en 2004 un 87,8%; en 2008 un 79,42% y en 2012 un 83,76%. En promedio, un 62,88% de los ediles que han ido a la reelección en las últimas cuatro elecciones ha logrado asegurar un nuevo periodo.
La reelección de las autoridades fue uno de los temas que marcó el debate en el Consejo Anticorrupción convocado por la Presidenta Michelle Bachelet. La instancia sugirió limitar los periodos de los alcaldes, no así en el caso de los parlamentarios. Luego de eso, la Mandataria decidió reactivar la discusión del proyecto que busca acotar a máximo tres periodos el mandato de los alcades, concejales, Cores y diputados y a dos periodos en el caso de los Senadores. La iniciativa, sin embargo, lleva meses sin avances en la Comisión de Constitución del Senado.
De los 289 alcaldes que buscan un nuevo periodo este 23 de octubre, 6 de ellos están en sus cargos desde 1992, cuando se realizó la primera elección tras el retorno a la democracia. Se trata de los PS Sadi Melo (El Bosque) y Johnny Carrasco (Pudahuel), el RN Sixto García (Camiña), PPD Marcelino Carvajal (Mejillones) y los DC Luis Mella(Quillota) y Sergio Puyol (Macul). De resultar electos, podrían completar 28 años en el cargo.
Otros tres alcaldes llevan 22 años en el cargo, mientras que 14 cumplen 20 años. En tanto, 2 alcaldes llevan 18 años y otros 19 cumplen 16 años en sus municipios.
En suma, son 44 los autoridades que -de resultar reelectos el próximo 23 de octubre- podrán cumplir 20 o más años en sus cargos al finalizar el siguiente periodo edilicio, en 2020.
En tanto, hay otros 35 alcaldes que llevan tres periodos; otros 84 que cumplen 8 años en sus puestos y 126 que apuestan por lograr su primera reelección.
Si bien la mayoría de los alcaldes que se repiten el plato pertenecen a la Nueva Mayoría o Chile Vamos, hay un total de 47 ediles independientes o pertenecientes a colectividades ajenas a los dos principales bloques políticos.
Seis de los ocho alcaldes que permanecen en el cargo desde 1992 buscarán un nuevo periodo: Sadi Melo (El Bosque), Johnny Carrasco (Pudahuel), Sixto García (Camiña), Marcelino Carvajal (Mejillones), Luis Mella (Quillota) y Sergio Puyol (Macul). Los otros dos no irán por decisión popular: mientras Jaime Pavez perdió la encuesta por La Pintana, el alcalde de Monte Patria, Juan Carlos Castillo, perdió la primaria para convertirse en la carta de la Nueva Mayoría por la comuna de Ovalle.
Los denominados alcaldes “vitalicios” cuentan a su haber con altas cifras de votación. A modo de ejemplo, Luis Mella ganó la alcaldía de Quillota en 2012 con un 66,89%
Sergio Puyol es uno de los seis alcaldes que está en el cargo desde el año 1992 y que busca un nuevo periodo al mando de su municipio, Macul.
Si bien varias veces dijo que ejercería el cargo “hasta que me muera”, hoy reconoce que ha cambiado de opinión y que, de resultar electo, este será su séptimo y último periodo. “Espero que sea una buena despedida, pero no un buen funeral”, dice en tono de broma el alcalde de 79 años de edad.
El alcalde de Macul -quien se enfrentará al UDI Andrés Ugarte- defiende su derecho a repostular enfatizando que “es la gente la que decide” .
Otro de los que va por su séptimo periodo es el PS Sadi Melo. Al igual que su par DC, el alcalde de El Bosque rechaza que se fijen límites a la reelección en el cargo.
“Yo creo que se comete un error creyendo esto de que los viejos no participen más. Yo creo que hay que perfeccionar los mecanismos, y si perfeccionar los mecanismos es limitar los periodos, bueno, si es una decisión mayoritaria, habrá que aceptarla. Sin embargo yo desde el punto de vista más personal y político creo que a la democracia no hay que ponerle límites. Al contrario, hay que generar todas las condiciones para que la democracia funcione bien”, sostiene.
Marcelino Carvajal defiende su labor en Mejillones: “Ser electo varias veces y subir tu votación es porque algo se ha hecho bien. Ahora, si la voluntad de la gente dice algo distinto, bueno, daré un paso al cambio, pero la verdad de las cosas es que le cambiamos la vida a Mejillones”. ¿Es su última repostulación? El alcalde dice que todo dependerá de su salud.
Junto a los seis alcaldes que llevan 24 años, otros tres llevan 22 años: Se trata de la alcaldesa de San Pedro de Atacama, la DC Sandra Berna; el edil de Coínco, Gregorio Valenzuela (RN) y el UDI Ricardo Ritter, quien dirige la comuna de Laguna Blanca. Todos ellos de resultar electos podrían cumplir 26 años en funciones.
A ellos se suman 14 alcaldes que llevan 20 años en sus puestos, dentro de los cuales se encuentra Raúl Torrealba (Vitacura) y el jefe comunal de Buin, Ángel Bozán. Este último, sin embargo, estuvo fuera durante cuatro años tras ser derrotado en 2008 por el UDI Rodrigo Etcheverry. Cuatro años después volvió al municipio y ahora busca la reelección. Pedro Pablo Edmunds (Isla de Pascua) y Carlos Barra (Pucón) son los dos alcaldes que cumplen 18 años.
En tanto, otros 19 alcaldes que llevan 16 años en sus cargos buscan la reelección. De resultar electos, completarán 20 años en sus cargos. De ellos 9 son de la Nueva Mayoría, 6 de Chile Vamos, 1 es de la lista regionalista Alternativa Democrática y 3 son independientes fuera de pacto. Dentro de este grupo quedaron fuera dos ediles emblemáticos de Chile Vamos que decidieron no repostular: Vicky Barahona y Francisco de La Maza.
Son 35 los alcaldes que llevan 12 años en sus cargos y que ahora van por su cuarto periodo. Entre ellos se encuentra el UDI Ramón Galleguillos, primer y único alcalde que ha tenido la comuna de Alto Hospicio, fundada en 2004.
También se encuentra el alcalde de Santa María Claudio Zurita (PPD), quien cuenta la particularidad de ser el único postulante al cargo, por lo que sí o sí asegurará un nuevo periodo en el municipio perteneciente a la provincia de San Felipe.
Otros que figuran en este listado son Santiago Rebolledo (La Cisterna, PPD), Julio Palestro (San Miguel, PS), el independiente dentro del Pacto Nueva Mayoría Sergio Echeverría (San Joaquín) y la alcaldesa UDI por Viña del Mar, Viginia Reginato.
“A mí me gusta tanto lo que hago y en ningún caso se me hace pesado. Me encanta salir a los cerros, estar en contacto con la gente, creo que es una actividad muy variada y entretenida”, dice la alcaldesa Reginato.
Si bien la edil ha recibido ofertas para postular al Congreso, dice que lo suyo es el ámbito municipal. “Yo vine a servir a la gente y no a servirme del cargo”, añade.
Consultada si este podría ser su último periodo en el cargo, la alcaldesa contesta que “no me gusta pensar tanto más adelante. No se sabe lo que mañana puede pasar…Lo mejor está por venir”.
Son 126 los alcaldes que buscarán un nuevo periodo al mando de sus municipios, lo que equivale a un 43,59% del total de los ediles que va a la reelección. Dentro de este grupo se encuentra Carolina Tohá (Santiago, PPD); Carolina Leitao (Peñalolén, DC); Josefa Errázuriz (Providencia, IND); y los ediles de Chile Vamos Rodolfo Carter (La Florida, IND) y Germán Codina (Puente Alto, RN).
Hasta el 10 de septiembre esta lista contaba con el nombre de Claudio Guajardo, quien falleció luego de un accidente automovilístico.
“Naturalmente, su primera reelección siempre es compleja debido a las dificultades para instalar la marca. Esta dificultad aumenta cuando ese alcalde logró estrechamente el triunfo en la elección anterior, pues podría enfrentar al mismo competidor en su camino a la primera reelección”, sostiene el experto electoral y académico de la UDP, Mauricio Morales.
Luego de esta fase -agrega Morales- “los alcaldes tienden a consolidarse, pues con 8 años de gestión ya conocen las ventajas de cargo y ya tienen una red territorial armada. Probablemente esta lógica cambie de ahora en adelante. Dada la modificación al sistema electoral para las legislativas, es probable que algunos alcaldes no se repostulen al cargo y que busquen un escaño en la Cámara o en el Senado”.
Futbolistas, bailarines y actores, a eso se dedican alguno de los famosos que se presentarán como candidatos en las próximas elecciones municipales.
El nuevo mapa tras la irrupción de Joaquín Lavín para competir por Santiago en Chile Vamos, y el primer test electoral para el Gobierno marcarán las elecciones de octubre próximo.
Pese a que las elecciones municipales son el próximo 23 de octubre, el desarrollo de las primarias y la poca concurrencia ciudadana a las urnas tras meses complejos para la clase política, hacen que desde ya las dirigencias de los partidos políticos muevan con atención sus piezas de cara a dichas elecciones.
Además, en las colectividades saben que las municipales son el primer apronte de las parlamentarias y presidenciales del próximo año, en momentos que ni Chile Vamos ni la Nueva Mayoría superan el 30% de adhesión en los sondeos.
“Las dos grandes coaliciones están muy deterioradas”, explica Alberto Mayol, sociólogo y académico de la Usach.
El experto de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, en cambio, anticipa los costos que el poco favorable escenario actual de la política podría tener para los principales bloques políticos.
“En el caso de la Nueva Mayoría, el apoyo a Michelle Bachelet es un factor que pesa en contra”, asegura. Y respecto de la oposición, afirma que “en el caso de la derecha, es muy probable que el desgaste sufrido en términos de reputación también incida”.
No obstante, para Guzmán hay un factor que los une: lo clave que será la capacidad de convocatoria que tengan en esos comicios, con especial acento en las comunas emblemáticas que la Nueva Mayoría, por ese entonces Concertación, arrebató a la derecha en 2012.
Lo que sí cree es que por ser la primera medición de fuerza tras meses tan revueltos en lo político, ninguna de las dos coaliciones mostrará sus cartas en materia presidencial y parlamentaria antes de tener sobre la mesa los resultados de octubre.
En los bloques, las estrategias y preocupaciones son distintas.
En la Nueva Mayoría saben que cargarán con el peso de que la votación del sector se ligue al desempeño del Gobierno, y en la oposición saben que precisamente en la agenda de La Moneda puede servirles para contraponer ideas, “visión país”, aseguran, de cara a las elecciones.
El presidente de la Cámara de Diputados y ex timonel del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, se hace cargo de ello, proyectando incluso un posible rol del ministro del Interior, Mario Fernández.
“Tengo una aspiración y un temor. La aspiración es avanzar en los compromisos programáticos de la Presidenta que están pendientes, con particular intensidad en educación. Mi preocupación es que en periodos electorales a veces se exageran las identidades, y que pueda ser ese un factor que complejice la tramitación de los proyectos”, profundiza, y añade que “tensiones van a existir, pero hay que encontrar el método para resolverlas, y creo que en ese sentido la tarea del ministro puede ser muy relevante”. Su par del Senado, Ricardo Lagos Weber (PPD), comparte el diagnóstico, pero además proyecta en un buen desempeño del sector la posibilidad de que “dé energía, que permita un mejor fiato” al interior de la Nueva Mayoría.
Claudio Fuentes, director del Instituto de Investigación de Ciencias Sociales de la UDP, también cree que la discusión en educación superior marcará la previa de las elecciones.
Este diagnóstico es compartido por el diputado UDI y potencial carta de recambio para la presidencia del partido en noviembre próximo, Jaime Bellolio, quien asegura que dicha reforma será una “palanca ideológica presidencial” y que el Proceso Constituyente será un gancho del Gobierno de cara a la municipal.
Mirando a la presidencial Fuentes afirma que “en el caso de la Nueva Mayoría vamos a ver presiones para anticipar las elecciones presidenciales, de modo de salir con Isabel Allende o con (Ricardo) Lagos en el PPD o con Carolina Goic en la DC”. Caso distinto a Chile Vamos, donde desde ya las miradas apuntan a la figura del ex Presidente Sebastián Piñera.
De hecho, a su juicio, la UDI salió fortalecida del proceso de primarias al apelar a su base militante, por lo que su poder de negociación para un futuro Gobierno de Piñera podría crecer. “La UDI está mucho más dispuesta a aceptar la candidatura de Piñera, negociar rápidamente y el problema lo tiene hoy RN y su disputa interna con (Manuel José) Ossandón, (Andrés) Allamand, (Alberto) Espina y Piñera”, afirma el académico de la UDP.
Así las cosas, en la centroderecha, dos ejes corren de forma paralela.
Pese a que el ex mandatario aún mantiene el misterio sobre su posible repostulación presidencial, desde Avanza Chile se encuentra midiendo y tanteando candidatos, con especial foco en las comunas emblemáticas. No es secreto, ni siquiera en RN, el activo rol que jugó para que Joaquín Lavín entrara a la pelea por arrebatarle la comuna de Santiago a la Nueva Mayoría.
Asimismo, los partidos -con un enfoque mucho mayor en la UDI- ven en la municipal una posibilidad de dejar atrás meses complejos marcados por casos de financiamiento irregular de la política. Los buenos resultados frente a RN (ganaron capitales regionales) animaron a la mesa UDI y la interna del partido de recuperar municipios como Santiago, Concepción y Providencia, perdidos cuatro años atrás.
“La UDI se juega el liderazgo local, que es la antesala de la presidencial”, explica el diputado Jaime Bellolio y dice que en este entendido, su partido “debe comenzar una propuesta política presidencial que tiene que encabezar un candidato de la UDI a una primaria”.
Las municipales, a su juicio, serán una medición respecto a la capacidad de convocatoria del partido. “Si a la UDI le va relativamente bien en la municipal significa que tiene un campo más verde para renovarse e impulsar los cambios, y si le va mal, es más urgente hacerlo”.
El Observatorio Político Electoral (OBPE) es un Centro de Investigación creado en el año 2004, que se aloja en la Escuela de Ciencia Política UDP. Su objetivo es enlazar la función de los académicos con los estudiantes. Su director, Mauricio Morales, entrega detalles acerca de los proyectos en desarrollo y el papel que cumplen los estudiantes en diversas investigaciones científicas.
¿Qué proyectos están trabajando actualmente?
Hemos realizado estudios sobre congruencias programáticas que incluyen una serie de encuestas que aplicamos a la élite parlamentaria y hoy estamos trabajando en distintos temas. En primer lugar, estamos juntando toda la información referente a las próximas elecciones municipales, eso implica reunir información de cada candidato, diseñar grandes bases de datos y comenzar a producir información para estas elecciones. En segundo lugar, el Observatorio tiene también alojado dos proyectos Fondecyt, uno de los cuales me toca dirigir, que consisten en mapear la identificación con partidos en Chile y América Latina. Hasta ahí ya tenemos dos artículos indexados en revistas internacionales, lo que hace al Observatorio una buena instancia de producción académica. En tercer lugar, estamos trabajando con los estudiantes en distintos proyectos de investigación que tiene que ver con sus tesis de grado, donde hay múltiples temas, desde asuntos de corrupción hasta asuntos asociados a carreras políticas de los representantes.
¿En qué consiste el trabajo de los estudiantes en estos proyectos?
Desde el año 2004, cuando empezó el Observatorio, han pasado aproximadamente 50 alumnos por acá. Nosotros llamamos a concurso todos los años, principalmente gente de segundo y tercer año, y los integramos al trabajo directo con nosotros. Hacemos un llamado por año, el 2015 ingresaron siete alumnos nuevos y ellos tienen dos tareas fundamentales: la primer tarea consiste en colaborar con nosotros para la construcción de bases de datos y para la redacción de fichas electorales por comuna, distrito y circunscripción. Y en segundo lugar, nosotros como docentes apoyamos a estos alumnos para el desarrollo de su diseño de investigación que posteriormente se van a transformar en tesis de grado, y con los alumnos más grandes ellos tienen otro sistema, ellos ya egresaron y algunos ya están trabajando en el Estado o alguna empresa privada, y el resto está realizando sus estudios de postgrado en alguna universidad chilena o extranjera. El Observatorio tiene al día de hoy un 100% de empleabilidad, toda la gente que ha pasado por el Observatorio o está trabajando o está estudiando.
A partir de esto, ¿dónde radica la importancia del Observatorio para la investigación de la Facultad y formación académica de los alumnos?
El Observatorio concentra según la última Cuenta Pública del Decano, un tercio de la investigación y producción científica de toda la Facultad, no solo de la Escuela de Ciencia Política, ese es nuestro primer aporte. El segundo aporte tiene que ver con ganar proyectos competitivos que en este caso corresponde a Fondecyt fundamentalmente. Y en tercer lugar, la otra característica relevante es la integración alumno-profesor y el hecho de que nuestros alumnos consigan de manera muy rápida su primer trabajo y también que salgan a estudiar al extranjero.
Posteriormente al proyecto de las elecciones, ¿qué linea de trabajo poseen?
Nosotros estamos por publicar el cuarto libro, que relata las elecciones presidenciales del año 2013 y estamos todavía en discusión respecto a si el quinto libro del Observatorio va a ser sobre las elecciones municipales que se avecinan o si va a ser un libro sobre conducta legislativa que es un proyecto que hemos venido pensando hace tiempo, que dice relación con cómo votan los diputados al momento de evaluar un determinado proyecto de ley y cuáles son los principales mecanismos que inciden en el legislativo para producir una determinada legislación y no otra.
Probablemente, en las próximas elecciones municipales el Observatorio Político Electoral, tendrá un papel muy activo en conjunto a Televisión Nacional. Su participación consistirá en apariciones en pantalla de los analistas, y la colaboración de un grupo de trabajo del Observatorio que acudirá al canal con el fin de recopilar información y de alimentar a los periodistas que están en pantalla, lo que implica conteo de votos y entregar información sobre participación electoral.
Varios coletazos trajo la entrevista exclusiva que dio el candidato presidencial del PRO, Marco Enríquez-.Ominami, a Ahora Noticias. Aseguró que Soquimich no entregó dinero a su campaña y afirmó que el PRO va a competir en las elecciones municipales.
Los socios de centro e izquierda se harán daño cotidianamente, pero nunca al punto de forzar el quiebre de esta unión que les ha permitido gobernar el país en 22 de los últimos 26 años.
Pese a que todos han dado por superado el incidente que llevó a la frustrada renuncia de Jorge Burgos como ministro del Interior del gobierno de Bachelet, es evidente que se ha iniciado una guerra de baja intensidad al interior de la coalición. Las fuerzas conservadoras han encontrado una bandera de combate en la demanda por mayor respeto para la DC, mientras que el ala más radical de la izquierda cree que este es el momento para forzar al PDC a pagar el costo de bloquear las reformas que impulsa el gobierno. Lamentablemente para las fuerzas conservadoras DC, en tanto el PDC no tenga un candidato presidencial propio, todos sus esfuerzos por diferenciarse del resto de la NM serán inútiles. Mientras la izquierda mira con buenos ojos un quiebre en la NM que produzca la salida del PDC, el PDC sabe que el camino propio traerá más costos que beneficios para el partido.
Al iniciarse 2016, los partidos de la NM comienzan a abandonar a la Presidenta y buscan acercarse a las distintas cartas presidenciables. Aunque la senadora Isabel Allende y el ex Presidente Ricardo Lagos digan que no son candidatos, se comportan y son tratados como si lo fueran. Sus liderazgos serán puestos a prueba en la contienda municipal de 2016. Si los candidatos a alcaldes de los partidos de la NM los buscan para apoyar a sus campañas locales, Allende y Lagos se consagrarán como presidenciables. Corriendo por fuera, Marco Enríquez-Ominami también usará la campaña municipal de 2016 como su oportunidad para tomarse a la NM. Si los alcaldes de izquierda lo llaman más a él que a Lagos o Allende, ME-O tendrá una chance razonable de convertirse en candidato de facto del mundo centro-izquierdista.
Pero el PDC no tiene un candidato presidencial. Aunque el senador Ignacio Walker no esconde sus ganas, sus camaradas están tan poco convencidos que intentar hacer flotar otros nombres. La más reciente ocurrencia es que Jorge Burgos pudiera ser presidenciable. Aunque no debiera sorprendernos que el partido que nominó en 2009 a Eduardo Frei busque potenciar en 2017 a otro candidato poco inclinado a las sonrisas y carente de carisma, la candidatura de Burgos no parece existir más allá de la cabeza de unos pocos DC. Burgos tiene menos simpatía, cercanía y chispa que el propio Frei.
Al no tener candidato, el PDC no puede entrar al juego de atraer apoyos de alcaldes y aspirantes a alcaldes de otros partidos. Mientras hay candidatos DC que se tomarán fotos con Lagos y Allende (e incluso ME-O), es improbable que haya candidatos de los otros partidos de la NM que se quieran tomar fotos con Walker o Burgos. Ni siquiera en la derecha, que por años ha llamado al PDC a cambiarse de coalición, hay interés en tomarse fotos con los potenciales presidenciables DC. Incluso los aspirantes de derecha con menos apoyo (como J.A. Kast o Espina) aparecen mejor prospectados que Walker o Burgos.
Después del encontrón presidencial con el PDC producto del affaire Burgos, las señales de descontento PDC se han multiplicado. Pero además de documentos firmados por reconocidos militantes (ninguno que haya ganado elecciones en años recientes) y jugadas políticas con sabor a venganza (como obstaculizar la llegada del PS Osvaldo Andrade a la presidencia de la Cámara en marzo de 2016), el PDC tendrá poca capacidad de infligir daño real al gobierno. A su vez, aparte de hacer nuevos desaires al PDC o importunarlo en la tramitación de proyectos de ley sobre temas sensibles (como el aborto o el matrimonio igualitario), un gobierno que rápidamente pierde poder no tendrá mucha fuerza para ganar esta guerra de baja intensidad.
Los partidos de izquierda de la NM, en cambio, si pueden infligir daño al PDC. Porque la NM irá en dos listas en la elección de concejales en 2016, el PDC necesita que el PS rechace la opción de crear un eje de izquierda (PPD, PS, PR y PC) y otro de centro (PDC) en la NM. Si el PDC materializa su amenaza de no votar por Andrade para presidente de la Cámara, el PS reaccionará optando por forjar un pacto con el resto de los partidos de izquierda para la elección de concejales en 2016. En ese gallito, el PDC perderá más que el resto de la NM. Después de todo, la izquierda mira con nostalgia la posibilidad de una coalición amplia del sector sin el freno del PDC, mientras el PDC mira con malos ojos la posibilidad de forjar una coalición con la derecha. Bien pudiera ser que electoralmente la salida del PDC de la coalición de izquierda convierta a la NM en una minoría permanente, pero mientras el PDC no esté dispuesto a sumar fuerzas con la derecha, la amenaza de ruptura en la NM suena a amenaza improbable.
El escenario más probable en la NM es una guerra de baja intensidad -similar a aquella que por años mantienen unos conyugues que no se llevan bien pero saben que no pueden divorciarse-. Los socios de centro e izquierda se harán daño cotidianamente, pero nunca al punto de forzar el quiebre de esta unión que les ha permitido gobernar el país en 22 de los últimos 26 años.