Tag Archive: Hillary Clinton

  1. ¿Perdieron las mujeres con la derrota de Hillary Clinton?

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    Ana Maria StuvenNo se dieron cuenta de que entre sus causas no estuvo derrotar el patriarcalismo ni el machismo, para lo cual era importante abandonar la postura de esa primera ola feminista que pensaba que solo se accede al poder poniéndose puños de acero.

    Hillary Clinton lideraba las encuestas para convertirse en la primera mujer Presidenta de los Estados Unidos. Su contrincante, Donald Trump, la enfrentó sin misericordia, enrostrándole todos los trapos sucios que no lavó en privado ni como Primera Dama ni como Secretaria de Estado. El affaire Lewinsky, los correos privados en su servidor público, el drama libio que costó la vida al embajador de su país, toda su historia quedó al descubierto. Y ella se hizo de la misma estrategia: lo acusó de abusador, llevó víctimas de los avances sexuales de Trump, y expuso su sexismo de manera descarada.

    Ambos candidatos desarrollaron una de las campañas electorales más vulgares de la historia de Estados Unidos.

    No obstante, tanto los medios de prensa como el sentir más generalizado le daban la victoria a Hillary. Ser mujer, con una larga tradición en la acción política, era su fortaleza aparente. Muchas mujeres se esperanzaron con ser testigos del ingreso, por vez primera, de una mujer como Presidenta a la Casa Blanca. No todas, por cierto, concordaban con esa “Nación Trajepantalón” que ella representaba para sus adherentes y eso explica la baja votación que obtuvo en algunos grupos de mujeres.

    ¿Por qué no le sirvió esta posición de aparente ventaja? Su derrota, ¿compromete el futuro en las causas políticas para las mujeres? Pienso que no.

    El sicoanalista Luigi Zoja sostiene que vivimos en un mundo menos patriarcal, menos “patricéntrico”, pero aún muy “machocéntrico”. Después de un siglo de crítica feminista, el mundo no se habría vuelto menos machista; la figura del macho continúa siendo la que domina la “manada”, atrayendo a muchas mujeres hacia convertirse en el “macho alfa”. Hillary Clinton quiso luchar cuerpo a cuerpo con los hombres que han liderado a la manada a través de la historia, pero en su territorio y con sus valores.

    Se equivocaron las mujeres que creyeron que ella enarbolaba la bandera de la madre y la pareja, quienes, como también dice Zoja, son habitantes permanentes en todos los grupos de animales. No se dieron cuenta de que entre sus causas no estuvo derrotar el patriarcalismo ni el machismo, para lo cual era importante abandonar la postura de esa primera ola feminista que pensaba que solo se accede al poder poniéndose puños de acero. Ni  las concepciones de género ni el mismo feminismo sostienen hoy, también por la experiencia histórica, que para avanzar en posiciones de poder las mujeres necesitan abandonar las faldas.

    La causa es muchísimo mayor que unas pocas formalidades que no pudieron esconder lo obvio de Hillary Clinton. Y que, en cambio, probablemente explican la seducción que ejerció Michelle Bachelet en su primera candidatura a La Moneda: ella, no solo manejaba un tanque, también usaba faldas, sino que empleaba un discurso donde los roles femeninos tradicionales estaban siempre validados.

    Las expectativas de que las posiciones  de género hubieran dado un salto en un país tradicionalista como los Estados Unidos con Hillary Clinton, son bajas. La tarea queda pendiente: ¿para Michelle Obama?

    Los estudios de género, la historia de mujeres y el feminismo han tenido que hacer un recorrido azaroso y solo muy recientemente han sido validados en el mundo académico. Sus logros se han debido justamente a su doble enfoque. El que enfatiza lo relacional y defiende los derechos femeninos, valorando la contribución de la mujer desde los roles sociales que ocupa. Esta concepción se apoya en la noción de complementariedad de los sexos, y en una visión que propone una organización social igualitaria.

    El segundo enfoque proviene de una corriente más liberal, individualista, que enfatiza los conceptos abstractos de derechos humanos individuales, extensivos por su naturaleza, y no por el género, a la mujer.

    Tanto desde el contexto relacional como el individualista es difícil que una feminista solidarizara con la foto en que Bill Clinton y Hillary, con  su hija Chelsea entre ellos, caminaban abrazados hacia un helicóptero por los jardines de la Casa Blanca después que el mundo se enterara de la humillación que le había proferido su marido en el mismo centro del poder. Ella demostró, en ese acto y lo que siguió, que era ese poder machista ante el cual se subyugaba el que ella querría ejercer en adelante. Y así lo hizo. Reconociéndole su autoridad y buscando ejercerlo ella sin ningún guiño hacia las mujeres para las cuales su dignidad y la validación de su contribución desde lo femenino está por encima de la lucha por ser un “macho alfa”.

    Se explica entonces perfectamente que muchas mujeres, sin traicionar su solidaridad de género, no apoyaran a Hillary Clinton; también que muchos hombres no vieran en ella una alternativa al poder masculino, sino más de lo mismo con sexo femenino. Es entendible que, a pesar de defender sin claudicar la igualdad de oportunidades para mujeres y, ojalá, que una de ellas  algún día ocupe también la Presidencia de los Estados Unidos, no se sintieran interpretadas, ellas ni ellos, por esta mujer que no ofrecía una forma nueva de ejercer el poder desde lo femenino.

    En consecuencia, las expectativas de que las posiciones  de género hubieran dado un salto en un país tradicionalista como los Estados Unidos con Hillary Clinton, son bajas. La tarea queda pendiente: ¿para Michelle Obama?

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  2. ¿Perdieron las mujeres con la derrota de Hillary Clinton?

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    Ana Maria StuvenNo se dieron cuenta de que entre sus causas no estuvo derrotar el patriarcalismo ni el machismo, para lo cual era importante abandonar la postura de esa primera ola feminista que pensaba que solo se accede al poder poniéndose puños de acero.

    Hillary Clinton lideraba las encuestas para convertirse en la primera mujer Presidenta de los Estados Unidos. Su contrincante, Donald Trump, la enfrentó sin misericordia, enrostrándole todos los trapos sucios que no lavó en privado ni como Primera Dama ni como Secretaria de Estado. El affaire Lewinsky, los correos privados en su servidor público, el drama libio que costó la vida al embajador de su país, toda su historia quedó al descubierto. Y ella se hizo de la misma estrategia: lo acusó de abusador, llevó víctimas de los avances sexuales de Trump, y expuso su sexismo de manera descarada.

    Ambos candidatos desarrollaron una de las campañas electorales más vulgares de la historia de Estados Unidos.

    No obstante, tanto los medios de prensa como el sentir más generalizado le daban la victoria a Hillary. Ser mujer, con una larga tradición en la acción política, era su fortaleza aparente. Muchas mujeres se esperanzaron con ser testigos del ingreso, por vez primera, de una mujer como Presidenta a la Casa Blanca. No todas, por cierto, concordaban con esa “Nación Trajepantalón” que ella representaba para sus adherentes y eso explica la baja votación que obtuvo en algunos grupos de mujeres.

    ¿Por qué no le sirvió esta posición de aparente ventaja? Su derrota, ¿compromete el futuro en las causas políticas para las mujeres? Pienso que no.

    El sicoanalista Luigi Zoja sostiene que vivimos en un mundo menos patriarcal, menos “patricéntrico”, pero aún muy “machocéntrico”. Después de un siglo de crítica feminista, el mundo no se habría vuelto menos machista; la figura del macho continúa siendo la que domina la “manada”, atrayendo a muchas mujeres hacia convertirse en el “macho alfa”. Hillary Clinton quiso luchar cuerpo a cuerpo con los hombres que han liderado a la manada a través de la historia, pero en su territorio y con sus valores.

    Se equivocaron las mujeres que creyeron que ella enarbolaba la bandera de la madre y la pareja, quienes, como también dice Zoja, son habitantes permanentes en todos los grupos de animales. No se dieron cuenta de que entre sus causas no estuvo derrotar el patriarcalismo ni el machismo, para lo cual era importante abandonar la postura de esa primera ola feminista que pensaba que solo se accede al poder poniéndose puños de acero. Ni  las concepciones de género ni el mismo feminismo sostienen hoy, también por la experiencia histórica, que para avanzar en posiciones de poder las mujeres necesitan abandonar las faldas.

    La causa es muchísimo mayor que unas pocas formalidades que no pudieron esconder lo obvio de Hillary Clinton. Y que, en cambio, probablemente explican la seducción que ejerció Michelle Bachelet en su primera candidatura a La Moneda: ella, no solo manejaba un tanque, también usaba faldas, sino que empleaba un discurso donde los roles femeninos tradicionales estaban siempre validados.

    Los estudios de género, la historia de mujeres y el feminismo han tenido que hacer un recorrido azaroso y solo muy recientemente han sido validados en el mundo académico. Sus logros se han debido justamente a su doble enfoque. El que enfatiza lo relacional y defiende los derechos femeninos, valorando la contribución de la mujer desde los roles sociales que ocupa. Esta concepción se apoya en la noción de complementariedad de los sexos, y en una visión que propone una organización social igualitaria.

    El segundo enfoque proviene de una corriente más liberal, individualista, que enfatiza los conceptos abstractos de derechos humanos individuales, extensivos por su naturaleza, y no por el género, a la mujer.

    Tanto desde el contexto relacional como el individualista es difícil que una feminista solidarizara con la foto en que Bill Clinton y Hillary, con  su hija Chelsea entre ellos, caminaban abrazados hacia un helicóptero por los jardines de la Casa Blanca después que el mundo se enterara de la humillación que le había proferido su marido en el mismo centro del poder. Ella demostró, en ese acto y lo que siguió, que era ese poder machista ante el cual se subyugaba el que ella querría ejercer en adelante. Y así lo hizo. Reconociéndole su autoridad y buscando ejercerlo ella sin ningún guiño hacia las mujeres para las cuales su dignidad y la validación de su contribución desde lo femenino está por encima de la lucha por ser un “macho alfa”.

    Se explica entonces perfectamente que muchas mujeres, sin traicionar su solidaridad de género, no apoyaran a Hillary Clinton; también que muchos hombres no vieran en ella una alternativa al poder masculino, sino más de lo mismo con sexo femenino. Es entendible que, a pesar de defender sin claudicar la igualdad de oportunidades para mujeres y, ojalá, que una de ellas  algún día ocupe también la Presidencia de los Estados Unidos, no se sintieran interpretadas, ellas ni ellos, por esta mujer que no ofrecía una forma nueva de ejercer el poder desde lo femenino.

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  3. EE.UU.: En sólo horas se realizarán las elecciones presidenciales

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Sólo falta un día para las elecciones presidenciales de EE.UU. y los candidatos han estado haciendo campaña hasta último momento. A sólo horas se conocen los resultados de otra encuesta. Cuatro puntos de diferencia tendría Clinton por sobre Trump. FBI exculpó a Hillary en caso correos. Mercados reaccionan con alzas.

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  4. 24 líderes de opinión comentarán en tiempo real las elecciones presidenciales de EE.UU

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    A partir de las 16:00 horas de hoy y hasta la medianoche, 24 líderes de opinión y analistas políticos darán vida a #ElChatLíbero, un grupo de Whatsapp especialmente creado para comentar en tiempo real las elecciones presidenciales de EEUU, donde compiten Hillary Clinton y Donald Trump.

    Los participantes de esta conversación “abierta al público” son:

    Carlos Correa (ex subdirector de la SECOM), Claudio Fuentes (UDP), Cristián Larroulet (ex ministro), Luis Larraín (Foro Líbero), Felipe Morandé (ex ministro), Lucía Dammert (socióloga y cientista político), Marily Lüders (decana de Periodismo UAI), Robert Funk (cientista político), Roberto Munita (abogado y consultor), Claudia Bobadilla (directora de la fundación Red de Alta Dirección), Eleonora Urrutia (abogada), Gonzalo Müller (UDD), José Ramón Valente (Foro Líbero), Juan Ignacio Brito (Decano de Periodismo U. de Los Andes), Leonidas Montes (UAI), Max Colodro (UAI), Patricio Navia (Foro Líbero), Roberto Izikson (CADEM), Sebastián Sichel (Ciudadanos), Mónica Mullor (investigadora), Francisca Dussaillant (directora del Centro de Políticas Públicas de la UDD), Mónica Reyes (fundadora de Makers Liderazgo Femenino), Álvaro Bellolio (máster en políticas públicas de la U. de Chicago) y Eduardo Sepúlveda (Director de El Líbero).

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  5. Donald Trump termina de asfixiar a las encuestas

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    Fernando García Naddaf, Director del Magíster en Política y Gobierno UDP.

    Fernando García Naddaf, Director del Magíster en Política y Gobierno UDP.

    Una vez más fallaron. Los errores constantes abren una pregunta para el futuro de las elecciones de todo tipo: ¿son legítimas las encuestas?

    No sería nuevo afirmar que las encuestas fallan. Fallan mucho. Hace dos días algunos sondeos todavía daban por ganadora a Hillary Clinton. Los más optimistas hablaban de cuatro puntos de diferencia, incluso.

    Estas predicciones fallidas se han relatado en las noticias como un error por parte de las encuestadoras. Hay otros que hablan de manipulación. Quizás esto último puede tener asidero si consideramos la capacidad de estos estudios a la hora de moldear expectativas ante escenarios futuros –expectativas que se transforman en alternativas; alternativas que se transforman en realidades. Podríamos sospechar de medios como The New York Times, por ejemplo, que vaticinó en reiteradas ocasiones una victoria segura de Clinton para las elecciones del 8 de noviembre. Quizás esa candidata se alineaba a los intereses del diario, sospecharán algunos.

    Sin embargo, aunque pueda haber algo de cierto en estas teorías, lo concreto es que la elección de Trump pone en duda –otra vez– la legitimidad de este tipo de sondeos.

    “Las encuestas no son una buena herramienta de medición. Seguimos creyendo en esta técnica porque es una especie de metáfora de la ciencia, y creemos que la ciencia es una metáfora de la verdad”, dice Fernando García, director del magíster en Política y Gobierno de la Universidad Diego Portales.

    Este disfraz científico tiene un origen a mediados del siglo 20, y desde su creación –en departamentos con olor a marketing– ya tenía errores. “Las encuestas fueron creadas porque tenían cierta industria, pero están llenas de errores metodológicos, desde la forma que se hacen los cuestionarios, el muestreo, la tabulación de los resultados, la interpretación y el trabajo de campo”, dice García.

    El analista toca un tema que es fundamental cuando habla de la elaboración de los cuestionarios, con respuestas preconcebidas, listas para ser elegidas. “La encuesta saca opinión de gente que no tiene opinión. Supongamos que yo estoy haciendo una encuesta. Te pregunto si estás de acuerdo con la reforma tributaria de Bachelet. Acorde a tu afinidad, y como no quieres aparentar ignorancia, respondes. Luego te pido que me expliques la reforma, y no la sabes”, termina.

    Recordemos que este año las encuestas han tenido vaticinios errados no solo en Chile, con las elecciones municipales; también para el plebiscito por la paz en Colombia, y en el famoso Brexit de Inglaterra.

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  6. EE.UU: Gurú electoral asegura triunfo de Trump

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Aseguran que Donald Trump será el próximo Presidente de los EE.UU, según el gurú de las predicciones presidenciales, quien ha acertado resultados desde el año 1984. Comentan Allan J. Lichtman, profesor U. Americana de Washington DC y Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

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  7. Cuenta regresiva para Clinton y Trump, ¿qué está en juego?

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    En el programa se analizaron las distintas variables que incidirán en la elección presidencial de Estados Unidos del próximo 8 de noviembre.

    La campaña para la elección presidencial en Estados Unidos entró en tierra derecha  y por esto El Informante dedicó su presente edición exclusivamente para analizar el proceso.

    Durante el programa un panel de expertos desglosó las distintas variables que incidirán para definir un eventual triunfo de Hillary Clinton o Donald Trump.

    Uno de los elementos discutidos fue la inesperada arremetida protagonizada por el candidato republicano, pese a los distintos aspectos de su controvertida figura política.

    A partir de este último aspecto, se abordaron los principales aspectos políticos y humanos de cada uno de los aspirantes a la Casa Blanca.

    ¿Qué está en juego en esta elección?, ¿quién gana y quién pierde con el triunfo electoral de uno u otro?, ¿en qué afectará el resultado a Chile?

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  8. Foro: Elecciones en Estados Unidos, Trump vs Clinton

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    695_UDP_FORO DEMOCRATA REPUBLICANO_MAILING finalLa Escuela de Ciencia Política UDP, junto al Magíster de Política y Gobierno, organizan el Foro “Elecciones en Estados Unidos: Trump vs Clinton”.

    La actividad se realizará el jueves 20 de octubre a las 12:00 hrs., en la sala B-31 de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.

    En la ocasión comentarán Luis Miranda, (D) Estratega Político y Ex-Director de Comunicaciones del Comité Nacional del Partido Demócrata y Omar Franco, (R) Asesor republicano y lobbista en Becker & Poliako PA.

    Omar Franco fue nominado por el Senador Orrin Hatch (R-Utah) para participar en el comité de asesores del Grupo de Trabajo Republicano para Asuntos Hispanos, en el Senado de los Estados Unidos. Actualmente es lobista federal de la firma Becker & Poliakoff Law y Lobbying y es el Director de la Oficina Becker & Poliakoff en Washington, D.C. Omar trabaja con muchas organizaciones hispanas que promueven la diversidad y buscan representar a la comunidad latina tanto en Washington, D.C. como en todo el país.  Dado su arduo trabajo en numerosos temas latinos, recibió el reconocimiento “Power Player 2013”, otorgado por Latino Magazine.

    Luis Miranda es estratega político y consultor en comunicaciones, residente  en Washington, D.C.  Fue Asesor de Comunicaciones para el Presidente Barack Obama durante su primer mandato presidencial en la Casa Blanca y recientemente se desempeñó como Director de Comunicaciones del Comité Nacional del Partido Demócrata, liderando las relaciones públicas durante las elecciones primarias y convenciones para la nominación presidencial. Dada su vasta experiencia en temas políticos, es un analista codiciado por los medios y la prensa nacional e internacional.

    En la Casa Blanca Luis Miranda fue vocero del Presidente y jugó un papel clave en la difusión de información respecto reformas de inmigración y seguridad fronteriza.  Trabajó cercanamente con el Consejo Nacional de Seguridad y viajó con el Presidente Obama por todo el hemisferio, incluyendo su participación en las Cumbres de las Américas y las Cumbres  de Líderes de Norte América.   Como consultor, ha sido un estratega clave para los debates sobre temas como la política entre los EEUU y Cuba; el cambio climático, conservación y tecnología.

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  9. Panel: Hillary Clinton padece neumonía

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    Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica  Universidad Diego Portales

    Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica Universidad Diego Portales

    En esta edición de Mesa Central, los panelistas Gonzalo Cordero, abogado y experto en asuntos públicos y Alfredo Joignant, doctor en Ciencia Política y académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, conversaron acerca de Hillary Clinton, el escenario político en EEUU y un nuevo 11 de septiembre en el país.

     

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  10. “Súper martes”: El panorama tras nuevo triunfo de Trump y la salida de Marco Rubio

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Con la salida del senador de Florida, los sectores moderados quedan cada vez menos representados en las primarias republicanas, lo que generaría una elección presidencial bastante polarizada.

    La última edición del “Súper martes” en las primarias estadounidenses dejó bastante material para el análisis. Primero, la confirmación de la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump tras sus sendos triunfos en las elecciones celebradas en los estados de Florida, Illinois, Ohio y Carolina del Norte. Segundo, con la victoria del magnate, el panorama en su partido cambió.

    Esto se vio reflejado con la renuncia a su candidatura del senador por Florida Marco Rubio, quien tras no triunfar en su propio estado, dio un paso al costado, sumándose a los otros 12 precandidatos que han quedado en el camino, como Ben Carson, Rick Santorum o Jeb Bush.

    De este modo, el panorama actual en los republicanos queda con tres candidatos, con Donald Trump como el gran favorito, seguido por el senador Ted Cruz con ciertas posibilidades de destronar al magnate. Más atrás se encuentra el gobernador de Ohio, John Kasich.

    La situación preocupa a los sectores más moderados del partido, que ven cómo las ideas antimigratorias y ultraconservadoras del magnate y del parlamentario suman fuerza y podrían polarizar el camino a la Casa Blanca, que es el objetivo final.

    Según el director de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales (UDP), Claudio Fuentes, las derrotas de los sectores moderados pasan por la gran cantidad de candidatos menos conocidos (en su momento eran 16) “que no tienen mucho perfil nacional y no han podido contrastar a Donald Trump en su carrera, y lo que determina al final es que algunos de esos candidatos van bajándose y se termina ordenando un panorama mucho más claro entre alguien que representa una derecha populista, dura y autoritaria, y una poco más liberal dentro del republicanismo”.

    Para él, en este sentido, los triunfos de Trump y Cruz se explican porque “han logrado movilizar un voto descontento más conservador y más descontento con el desempleo y el tema de migración”.

    De este modo, “el gran problema que tiene hoy día el partido es que no está representando un voto moderado, que cuando se enfrente con los demócratas van a haber posiciones muy polarizadas, o sea que representan mucho la interna más conservadora republicana, pero no así un voto moderado que podría llevarlos a la Casa Blanca”.

    Así, y con la partida de Rubio (el que era la gran esperanza de los sectores moderados), sólo queda John Kasich, quien venció ayer en Ohio y cuyas ideas van ubicadas mucho más al centro que sus contendores. Sin embargo, según Claudio Fuentes, “va a ser muy difícil para Kasich que logre articular a un voto liberal. Yo creo que ya es muy difícil que se revierta esa tendencia de Trump como ganador”.

    “Si no se logra un acuerdo de otras fuerzas para contrastar a Trump, creo que seguramente va a ganar”, resalta el académico.

    De esta forma, con el probable triunfo del empresario, habrá que ver qué pasará con Hillary Clinton, la más posible candidata del Partido Demócrata, quien podría aprovechar esta polarización para seducir a los sectores más liberales.

    “Lo que vamos a tener en la presidencial va a ser una Hillary Clinton seguramente mucho más moderada y captando el voto liberal de derecha, y un candidato muy conservador que va a apelar a este voto duro republicano”, explica Fuentes.

    Aún así, todavía quedan primarias, por lo que habrá qué ver qué harán los sectores moderados republicanos para llegar a noviembre con un candidato que los represente de mejor forma.

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